
El contexto es crítico: músicos invitados a reuniones oficiales, supuestamente para “escuchar la voz de la juventud”, mientras el país vivía bajo la sombra de la censura y la represión. El episodio con el asesor del presidente de facto, general Roberto Eduardo Viola, refleja esa dualidad: cercanía aparente y control absoluto. Charly García recuerda cómo respondió con sinceridad: “Tiene que cortarla con la censura”. Esa frase resume la valentía frente a la autoridad, un acto de resistencia que no necesitaba heroísmo: solo verdad. Aunque más tarde se negó oficialmente que el encuentro hubiera ocurrido, la canción mantiene el espíritu de confrontación y crítica al poder.
No hay una historia fantástica, sino la inquietante cercanía del mal: “Nunca pensé encontrarme con el diablo, tan vivo y sano como vos y yo”. Aquí, el diablo no es lejano ni inalcanzable, sino cotidiano, humano. Esa proximidad intensifica el terror psicológico: el mal no es un mito, es tangible, está presente en las estructuras que nos rodean. “Tenía la risa que le dan los años y la confianza que le da el temor” pinta la experiencia del opresor: fuerte, seguro, mientras quienes lo rodean viven paralizados por miedo.
Primer bloque: observación, vulnerabilidad, resistencia.
Nunca pensé encontrarme con el sabio que me analiza como una ecuación / que espera una respuesta de mis labios mientras estoy cantando esta canción.
Aquí, el diablo se convierte en metáfora de la racionalización extrema, de la deshumanización: ser humano reducido a problema a resolver. La presión de ser observado, evaluado y medido refleja la paranoia social y política de la época. “Yo solo soy un pedazo de tierra, no me confunda señor por favor” transmite humildad como defensa; un intento de mantener la identidad frente a la autoridad. “Yo solo soy uno más en la Tierra / Yo solo soy uno más bajo el Sol” reafirma esa posición: pequeño, vulnerable, pero consciente de su existencia.
Segundo bloque: poder, tensión, confrontación.
Nunca pensé encontrarme con el jefe en su oficina de tan buen humor / pidiéndome que diga lo que pienso, qué pienso yo de nuestra situación
El humor del jefe es una trampa: la autoridad se muestra accesible mientras ejerce control. La pregunta sobre la opinión del protagonista refleja la dificultad de hablar sin exponerse. “Qué tensión que hay en el ambiente, cuántos pensarán como yo” revela la soledad de la conciencia individual frente a un colectivo intimidado. Y la frase final, “Si las papas están calientes, ¿por qué tengo que ser yo el que dé el primer mordiscón?”, encapsula miedo, prudencia y desafío moral: resistir sin necesariamente exponerse primero, pero reconociendo la carga de responsabilidad que implica la integridad.
El impacto cultural de “Encuentro con el Diablo” fue profundo. No solo reflejaba la tensión social de un país bajo dictadura, sino que también sigue vigente: la crítica al poder, la manipulación y la lucha por mantener la voz propia resuenan hoy en cualquier contexto de autoridad y control. La obra trascendió lo musical: es objeto de análisis histórico, se menciona en documentales y estudios sobre la resistencia cultural del rock argentino.
Al terminar esta escucha, queda un nudo en la garganta. La canción nos recuerda que el diablo puede estar cercano, que la autoridad puede disfrazarse de cercanía, y que la valentía no siempre exige actos heroicos: a veces, basta con decir la verdad, con mantener la integridad. Entre notas y palabras, comprendemos que el poder solo se enfrenta cuando se reconoce y se nombra.
…Y en ese silencio, entre acordes y metáforas, podemos escuchar la valentía que habita en nosotros, la que surge cuando nos atrevemos a mirar al diablo de frente.
Tema musical incluido en el #expediente 119, del 28.11.2025
Recopilación
El PELADO Investiga
# EXPEDIENTE 119