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La canción forma parte del álbum “Hounds of Love”, de Kate Bush lo escribe y lo canta en un momento de profunda exploración emocional y artística. No fue su mayor éxito inmediato, pero con el tiempo se convertiría en una de las piezas más influyentes de su carrera y, décadas después, en un fenómeno cultural inesperado.
Vamos a analizar la letra traducida al español… Subiendo esa colina (Un trato con Dios).
La canción comienza con una afirmación casi defensiva: “Eso no me hace daño”. No es una frase de fortaleza real, sino de negación. Es alguien convenciéndose a sí misma. Luego llega la pregunta: “¿Quieres sentir cómo se siente?”. Y ahí aparece el núcleo del tema. No es reproche, es súplica. Es el deseo desesperado de que el otro experimente, aunque sea por un instante, el peso emocional que uno carga.
Cuando dice “¿Quieres saber sobre el trato que estoy haciendo?”, la canción abre una puerta inquietante. No se trata de religión, sino de metáfora. Dios aparece como símbolo de lo imposible. De aquello que solo podría lograrse rompiendo las reglas del mundo.
Primer bloque de análisis.
“Hacer un trato con Dios… intercambiar nuestros roles.”
Acá la canción revela su corazón. No quiere ganar. No quiere imponerse. Quiere comprender. Cambiar de lugar. Sentir el dolor del otro… y que el otro sienta el propio. Es una fantasía de empatía absoluta.
“Estaría subiendo esa colina… sin problemas.”
La colina no es un obstáculo físico. Es la vida misma. Es la carga emocional, el conflicto, la distancia. Subirla sin problemas sería vivir sin incomprensión. Algo que todos deseamos, pero casi nadie logra.
Segundo bloque de análisis.
“No quieres lastimarme, pero mira lo profunda que está la bala.”
No siempre el daño es intencional. A veces duele más lo que no se ve. Lo que no se entiende. La bala está ahí… aunque nadie la haya disparado conscientemente.
“Hay truenos en nuestros corazones.”
Esta frase habla de emociones contenidas. De tormentas internas. De palabras que no salen y sentimientos que se acumulan hasta estallar.
“Somos tú y yo… no seremos infelices.”
No es una promesa ingenua. Es una esperanza frágil. Casi un ruego. Como si decirlo en voz alta pudiera hacerlo realidad.
El impacto cultural de esta canción fue silencioso al principio, pero profundo. Con los años se convirtió en un himno sobre la empatía, el intercambio emocional y el deseo de comprensión mutua. Décadas después, su resurgimiento en la cuarta temporada de “Stranger Things”, que se volvió viral y directamente asociada al arco de Max, la joven protagonista.
Subiendo esa colina no habla de ganar discusiones. Habla de sentir. De ceder. De entender que el dolor ajeno también importa.
Y tal vez ese sea el mensaje más incómodo de todos. Que no necesitamos subir colinas imposibles… sino animarnos, aunque sea por un instante, a cambiar de lugar.
Tema musical incluido en el #expediente 124, del 09.01.2026
Recopilación
El PELADO Investiga
# EXPEDIENTE 124